La otra cara de la pandemia

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El coronavirus agravó una situación económica muy compleja del país. Pérdida de puestos de trabajo, caída del poder adquisitivo, cierre de comercios e industrias y aumento de la probreza. La que deja la pandemia en cifras.

Si bien el Presidente dijo al principio que “un negocio se puede reabrir pero una muerte es irreversible”, no está claro que decenas de miles de empresas o comercios puedan reabrirse –al menos, a breve plazo- una vez que cierran y que se recuperen los cientos de miles de empleos y el valor que generaban. Y sí es claro –pero difícil de cuantificar- que con el tiempo más pobreza significa menos posibilidades y vidas más cortas –ergo, más muerte por unidad de tiempo- en un ciclo de transmisión generacional. Y también más delito (de vuelta: más muerte). La propia Laura Garrigós de Rébori, fundadora de la agrupación kirchnerista Justicia Legítima, designada por el presidente titular del Servicio Penitenciario Federal, dijo al asumir: “El día que salgamos de la cuarentena, con la crisis económica que vamos a estar padeciendo nosotros y el mundo entero, vamos a tener un pico de delitos contra la propiedad, porque todas las crisis han producido eso”.

La economía ya venía mal, al punto que en el primer trimestre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE, suerte de “anticipo” del PBI) cayó 5,4%, dato que no fue casi afectado por la cuarentena, que abarcó apenas los últimos 12 días, de los cuales sólo 4 fueron días hábiles.

Luego vino el colapso económico. Por citar algunos datos:

-Según Industrias Pyme Argentina (IPA, una entidad sectorial) 17.798 pymes ya habían cerrado hacia fines de abril y según la Cámara de Comercio Argentina, unos 100.000 negocios de todo el país no volverán a abrir tras la pandemia.

– En abril la industria automotriz, por primera vez en su historia, no produjo ningún vehículo.

-En abril la actividad industrial de las Pyme relevadas por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cayó 52% interanual y en mayo 35%. En ambos meses el uso de la capacidad instalada fue bien inferior al 50%, el sector registró un retroceso de 23,8% en el periodo enero-mayo respecto de igual lapso de 2019 y el Indice de Producción Industrial Pyme (IPIP) fue el del peor mayo desde que empezó a compilarse en 2008. Las caídas superaron el 60% en algunos rubros, y si se excluyen “Alimentos y bebidas” y “Farmacia y Perfumería”, considerados “esenciales” –y por lo tanto nunca cerrados- desde el inicio de la cuarentena, la caída del mayo, mes ya “flexibilizado” fue de 45 por ciento.

– Ese mismo mes el conjunto de la actividad manufacturera cayó 19,9%, según FIEL.

-La Confederación de Entidades de Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha, agrupa a expendedores de combustible) precisó que de enero a abril la caída en el expendio de naftas y gasoil fue de 47,5% entre febrero y abril y el retroceso se redujo a 35,3% en mayo, gracias a una “recuperación respecto del piso de abril. Así, el volumen de ventas fue 34,5% inferior al de mayo de 2019, un año recesivo. Pese a la “flexibilización” que ya había operado en el mes, la caída en naftas fue de 49% (y en las “premium” 53%), pero en gasoil el retroceso fue de “sólo” 15,1%, fundamentalmente sostenida por las actividades del campo.

– La Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina precisó que la caída interanual de actividad del sector fue de 83% en abril, 83% en mayo y sería de 79% en junio, con caídas de más de 90% en la Ciudad de Buenos Aires, lo que en los próximos meses llevaría –alertó- a un cierre masivo de hoteles porteños.

– En abril en la Ciudad de Buenos Aires se registraron apenas 7 operaciones de compra-venta de inmuebles y en mayo 681, “recuperación” que en verdad implica una caída interanual de 78,7%. En tanto, en la provincia de Buenos Aires, la más grande del país, en mayo se registraron 407 operaciones, una caída interanual del 94,7%.

-Un “relevamiento sobre la realidad empresaria 2020 del Ieral de la Fundación Mediterránea detectó en tanto que “durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio las ventas respecto al mismo período de 2019 disminuyeron en el 73% de las empresas relevadas, en el 12% permanecieron constantes y solo en el 15% aumentaron”, con mayores caídas en las empresas de menos de 100 empleados.

Impacto social
El impacto de semejante derrumbe sobre el empleo y la situación social es insoslayable. A principios de junio, el Observatorio de Deuda Social de la UCA estimó que durante la cuarentena unas 900.000 personas (básicamente en el sector informal) perdieron su ocupación y hace una semana representantes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentaron el informe “COVID-19 en Argentina: impacto socioeconómico y ambiental” en el que proyectaron que la pobreza infantil, que a fin de 2019 ya era de 53%, se elevará a fin de año al 58,6%.

En un trabajo publicado por el Centro de Estudios para el Cambio Estructural (CECE), Oscar Cetrángolo y Javier Curcio citan diferentes estudios de situación. Uno de ellos, la “Encuesta de Percepción y Actitudes de la Población. Impacto de la pandemia y las medidas adoptadas por el gobierno sobre la vida cotidiana” realizado por UNICEF, relevó que desde el inicio del ASPO, en el 59% de los hogares (unos 3,6 millones de viviendas en las que habitan 15 millones de personas) los ingresos laborales cayeron. El porcentaje aumenta al 62% en la Provincia de Buenos Aires, al 70% entre los perceptores de la AUH y al 75% en el caso de familias numerosas.

El mismo relevamiento señala una “pérdida de empleos promedio” de 7% en todo el país y de 10% en el norte, y que “56% de las pérdidas de ingresos se debe a la caída en la actividad de venta ambulante, cuenta propia de plomería, albañilería, electricidad, changarín, etc”. Otro 15% se debe a “baja de pedidos”, 12% a reducción de horas de trabajo y el 17% restante a suspensiones laborales. “En el 31% de los hogares relevados se dejó de comprar algún alimento por no tener dinero, y esta situación se agudiza en villas y asentamientos donde las privaciones nutricionales afectan a 5 de cada 10 hogares”, dice el reporte de Unicef.

Sergio Sirrichio
Infobae

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