En un barrio de Santa Fe detectan un 15 % de chicos con desnutrición aguda
Es un trabajo realizado por la Fundación Conin en barrio San Agustín en chicos de 0 a 10 años. Además, dice el informe, otro 65% sufre desnutrición crónica.
Frente a la capilla que conduce el padre Axel Arguinchona, se instaló una Unidad Pediátrica Móvil de la Fundación Conin para realizar controles pediátricos gratuitos a los niños de la zona.
Los resultados sorprendieron, incluso, a los profesionales encargados de la atención de los chicos. A la Unidad Móvil de Conin llegaron poco más de 100 niños de entre 0 y 10 años de este sector de la ciudad de Santa Fe. Del total, el 65% de los chicos atendidos padece distintos grados de desnutrición crónica, el 15% sufre desnutrición aguda y apenas el 20% se encuentra correctamente alimentado como para garantizar su desarrollo físico y cerebral adecuado.
Conin es una organización sin fines de lucro que desde 1993 lucha contra la desnutrición infantil en la Argentina. Desde 2010 trabaja en la ciudad de Santa Fe, donde actualmente cuenta con tres sedes ubicadas en barrio Santa Lucía -reciben a familias de Santa Rosa de Lima y zonas cercanas-, en el Polideportivo de Cilsa -atienden a familias de Varadero Sarsoti, Centenarios y otros barrios de la zona- y en la capilla de barrio San Agustín.
“En el último año empeoró mucho la cosa”, afirmó el padre Axel Arguinchona. Su mirada coincide con la de la nutricionista Belén Cheirano, que integra los equipos de Conin Santa Fe: “Desde 2012 trabajo en la institución, y nunca observé un deterioro tan grande en la situación social como lo que se vio este año”.
Según el padre Axel, “hay mucha gente que en estos momentos apenas está sobreviviendo. La inflación en los barrios más necesitados es mucho mas alta que en otros lugares de la ciudad. Acá no existen las promociones. Y aunque la gente tenga trabajo fijo, para no ser pobre se necesita un ingreso familiar de 120.000 pesos, algo que muy pocos alcanzan. No solo hay problemas para que los chicos reciban la cantidad suficiente de alimento, sino que es cada vez más difícil que cuenten con alimentos de calidad porque son inalcanzables”.
“No se avizoran soluciones en el corto plazo, sino todo lo contrario. Estamos trabajando para reforzar la ayuda desde las instituciones. Buscamos y gracias a Dios encontramos también respuestas desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia y desde Cáritas. Pero la crisis es tan profunda que no siempre alcanza”, insistió.
Los profesionales de la Fundación Conin que llegaron a barrio San Agustín en la Unidad Pediátrica Móvil esperaban controlar a niños de entre 0 y 5 años. Sin embargo, la afluencia fue tan grande que terminaron recibiendo a chicos de hasta 10 años.
El objetivo de estos trabajos apunta a detectar chicos con distintos grados de desnutrición, para que reciban la atención que necesitan en las sedes de Conin o en el sistema público de salud. En estos controles realizados entre lunes y martes, atendieron a poco más de 100 niños.
Del total, aproximadamente el 65% mostraron distintos grados de desnutrición crónica. La nutricionista Belén Cheirano explicó que “si bien el peso de estos chicos es adecuado a la edad, no sucede lo mismo con la talla. Son chicos con problemas de crecimiento. Y esto sucede porque el cuerpo compensa los pocos nutrientes que tiene y deja de crecer de manera adecuada”.
“El cuerpo -remarcó- está preparado para satisfacer sus necesidades básicas para sobrevivir. Pero si recibe pocos nutrientes o de mala calidad, detiene su crecimiento. Esto lo notamos sobre todo en los niños más grandes, que tienen 4 años o más. Si detectamos a tiempo estos casos, podemos trabajar para revertirlos. Pero si los chicos ya tienen varios años, se hace muy difícil”.
Esta falta de nutrientes de calidad no solo frena el crecimiento, “sino que también impide que el cerebro de los chicos genere las conexiones neuronales necesarias para favorecer sus habilidades cognitivas”.
A modo de ejemplo, la profesional dijo que “quizá estos chicos aprendan a leer, a sumar o a restar. Pero difícilmente puedan comprender lo que leen, o estén en condiciones de realizar una multiplicación o una división, ya que son operaciones más complejas”.
Cheirano advirtió que durante los dos primeros años de vida, el cerebro alcanza el 80% de su tamaño. Y hasta los cuatro o cinco años completa su crecimiento. Si bien las conexiones neuronales se producen a lo largo de toda la vida, “los primeros años son clave para determinar el futuro desarrollo de esa persona”.
En el 15% de los niños atendidos en la Unidad Móvil de Conin, los profesionales detectaron desnutrición aguda. Es decir que no solo dejaron de crecer en altura, sino que además “tienen un peso que está por debajo de los promedios para su edad”.
Belén Cheirano resaltó que “los casos agudos aparecen, sobre todo, en niños menores de dos años. Estos chicos, si no son atendidos a tiempo, comienzan a sufrir las consecuencias en su desarrollo cerebral y también en el sistema inmunológico que está debilitado. El freno del crecimiento corporal no alcanza como para compensar la falta de nutrientes adecuados en estos casos”.
“Estos casos no solo se dan por falta de alimento, sino también por la mala calidad de los nutrientes o por desconocimiento de las madres y los padres”, añadió.
– ¿Resulta exagerado preguntar si hay chicos con hambre en Santa Fe?
– Depende de qué signifique la palabra hambre. En otros sectores sociales la gente está acostumbrada a tener cuatro comidas por día. Pero estos chicos están acostumbrados a recibir dos o a lo sumo tres comidas por día.
Toman la copa de leche en la escuela, un plato en el comedor al mediodía. Y a partir de entonces depende de cada familia. A veces comen a la noche, a veces no lo hacen. En general, por la noche comen los chicos y los más grandes se privan de alimentos esenciales.
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