El Obispo pide disculpas, imputan a la abogada y el cura dice ser inocente
Sigue el escándalo ante la acusación por abuso que pesa sobre el cura Nestor Monzón. Cada parte se defiende.
El fiscal Alejandro Rodríguez acusó a la abogada del Obispado de Reconquista, Gabriela Contepomi, por supuesto “encubrimiento agravado” a Monzón. “Lo ayudó a hacer desaparecer pruebas de sus delitos, le dijo reiteradamente que borre todo. Lo repitió en siete oportunidades y esto es lo que hemos imputado”, explicó el fiscal. Los otros en la mira son el obispo de Reconquista, Angel José Macín, a quien la querella ya denunció por el mismo cargo que pesa sobre Contepomi y podría ser imputado en los próximos días.
También su antecesor, hoy obispo de Posadas, Juan Martínez, al que otro fiscal que interviene en la causa, Rubén Martínez, lo acusa de haberlo “abordado” afuera del Tribunal, en la audiencia imputativa a Monzón, con “una actitud de entorpecimiento de su trabajo investigativo”. El fiscal regional Eladio García ya dijo en público que “hay un encubrimiento claro”, así que ahora evalúa si el Ministerio Público imputará a los dos obispos.
Contepomi integra el Tribunal de Disciplina del Colegio de Abogados de Reconquista y en la audiencia de ayer fue asistida por su colega Ricardo Degoumois.
El fiscal Rodriguez imputó a Contepomi un presunto “encubrimiento agravado por tratarse de un delito grave que se pretendió ocultar” y recordó que la figura prevé penas de 1 a 6 años de prisión. En su descargo, la imputada admitió que le había pedido al cura que borrara “los mensajes” del celular, pero alegó que fue “un consejo de abogada”. Y no aceptó contestar preguntas de los fiscales. Después de la imputación de los hechos, Contepomi hizo su descargo durante 55 minutos.
Pedido de disculpas

Mediante una carta publicada en la Agencia Católica de noticias (AICA) Mons. Macín pide disculpas por el escándalo y desconcierto frente a un caso de abuso en la diócesis. El Texto.
A la querida Comunidad Diocesana de Reconquista:
Estimo que muchos estarán pasando momentos de desconcierto y perplejidad, por los últimos sucesos, que son de público conocimiento. Lo lamento mucho y pido disculpas a todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Reconquista y a las personas de buena voluntad, por el escándalo y el desconcierto que causa toda esta situación por la que estamos atravesando.
Por este medio, quiero manifestar algunas cosas que, espero, sirvan para traernos un poco de serenidad a todos:
– Sigo asumiendo el compromiso firme de colaborar con la Justicia Civil, para que se pueda alcanzar la verdad sobre los sucesos investigados y que involucran a un sacerdote y algunos menores de nuestra diócesis. Como Obispo Diocesano esta ha sido la línea general trazada desde el principio, y que ha quedado de manifiesto en diversas circunstancias como, por ejemplo, la permanencia del sacerdote en la diócesis; las respuestas a requerimientos de datos para la investigación; los comunicados de prensa y las homilías llamando a trabajar por la verdad, la justicia y la paz social; la suspensión cautelar del sacerdote implicado; el inicio de la investigación canónica, fechada a principios de enero, realizada “de oficio” y enviada a Roma, a la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 23 de Mayo pasado, entre otras.
– Estoy dispuesto a seguir acompañando a todas las partes involucradas, de acuerdo a lo expresado oportunamente, en particular a las familias de los menores afectados, quienes sufren especialmente esta situación. Así lo he intentado hacer. En este sentido quisiera aclarar que, la demora para tomar la denuncia a la familia damnificada, quienes decidieron hacerlo hace pocas semanas atrás, no es desatención o negligencia. Obedece a que estoy esperando instrucciones específicas de la Santa Sede para la continuidad del proceso canónico en curso. Por otra parte, no se ha realizado ningún pago al abogado defensor del sacerdote por parte del obispado ni está previsto hacerlo, aun cuando el Protocolo publicado recientemente por la Conferencia Episcopal Argentina, señala que, llegado el caso, el obispado debiera hacerse cargo de este tipo de gastos.
– Sigo confiando en la fuerza de la oración, como camino para alcanzar los bienes que anhelamos. Por eso, los invito a todos a acrecentar la misma en nuestras comunidades y nuestro espíritu de penitencia, para que Dios ilumine a quienes tienen que alcanzar la verdad sobre lo sucedido tanto a nivel civil como canónico. También animo a todos a continuar con la labor pastoral cotidiana, sabiendo que el Reino crece con nuestros pequeños compromisos en favor de la verdad, de la justicia, de la misericordia y de la paz.
Espero que estas consideraciones favorezcan la continuidad de la investigación, para que pronto se pueda alcanzar la verdad. Por mi parte, el día de mi ordenación episcopal les prometí “dar mi vida” por esta porción del Pueblo de Dios, que me dio todo y a la que quiero entrañablemente. Me mantendré en esta senda, procurando dar lo mejor de mi parte y tratando de actuar de acuerdo a las indicaciones de la Iglesia, hasta el día que el Señor lo disponga de otro modo.
“Soy inocente”

Por su parte el cura Néstor Monzón utilizó el medio del Obispado, Radio Amanecer, para dar su parecer sobre la acusación que pesa sobre él.
El sacerdote expresó en primer lugar que “siento esa gran confianza en Dios que debo renovarla día a día, y siento la confianza, la cercanía y el afecto de mi familia, de los amigos de las distintas comunidades en las que estuve durante estos veinte años como sacerdote”.
“Tengo gran confianza en la justicia de Dios y poniendo toda la confianza en la justicia que está trabajando. Vivo este proceso con mucha tranquilidad, con mucha paz, renovándome día a día en esa fe, y sosteniéndome en Jesús que es mi fuerza, mi roca, mi pastor que me defiende y poniendo todo en las manos de Dios” indicó.
Luego contó que “todo fue muy duro, desde aquel día que me detuvieron, me esposaron, me sacaron de la Parroquia, y cada día ha sido muy difícil tener que aceptar y convivir con todo esto, con una situación en la que vos no hiciste nada y tener que estar padeciendo todo esto”.
Néstor Monzón afirmó “soy totalmente inocente, no tengo nada que ver con todo esto, y uno le pregunta a Dios por qué a mí me toca esto, por qué será todo esto.”
“El trabajo de la justicia es investigar, que pueda llegar a fondo, ver la luz de todo esto, si hay intereses creados, si hay odio, si había que tapar algo” dijo finalmente.
