{"id":22144,"date":"2022-03-24T10:42:15","date_gmt":"2022-03-24T13:42:15","guid":{"rendered":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/?p=22144"},"modified":"2022-03-24T10:43:45","modified_gmt":"2022-03-24T13:43:45","slug":"22144-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/22144-2\/","title":{"rendered":"Nunca M\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el m\u00e1s terrible drama que en toda su historia sufri\u00f3 la Naci\u00f3n durante el periodo que dur\u00f3 la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servir\u00e1 para hacernos comprender que \u00fanicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror&#8221;.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que proven\u00eda tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fen\u00f3meno que ha ocurrido en muchos otros pa\u00edses. As\u00ed aconteci\u00f3 en Italia, que durante largos a\u00f1os debi\u00f3 sufrir la despiadada acci\u00f3n de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa naci\u00f3n no abandon\u00f3 en ning\u00fan momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garant\u00edas de la defensa en juicio; y en ocasi\u00f3n del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parec\u00eda saber mucho, le respondi\u00f3 con palabras memorables: \u00abItalia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura\u00bb.<\/p>\n<p>No fue de esta manera en nuestro pa\u00eds: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poder\u00edo y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.<\/p>\n<p>Nuestra Comisi\u00f3n no fue institu\u00edda para juzgar, pues para eso estan los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos a\u00f1os aciagos de la vida nacional. Pero, despu\u00e9s de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detenci\u00f3n y de acumular m\u00e1s de cincuenta mil p\u00e1ginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la m\u00e1s grande tragedia de nuestra historia, y la m\u00e1s salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos o\u00eddo, le\u00eddo y registrado; todo lo cual va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categor\u00eda de los cr\u00edmenes de lesa humanidad. Con la t\u00e9cnica de la desaparici\u00f3n y sus consecuencias, todos los principios \u00e9ticos que las grandes religiones y las m\u00e1s elevadas filosof\u00edas erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y b\u00e1rbaramente desconocidos.<\/p>\n<p>Son much\u00edsimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a trav\u00e9s de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagr\u00f3 la Revoluci\u00f3n Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes enc\u00edclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garant\u00edas que jam\u00e1s pueden suspenderse, ni aun en los m\u00e1s catastr\u00f3ficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detenci\u00f3n, negaci\u00f3n de la justicia o ejecuci\u00f3n sumaria.<\/p>\n<p>De la enorme documentaci\u00f3n recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma org\u00e1nica y estatal por la represi\u00f3n de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera espor\u00e1dica sino sistem\u00e1tica, de manera siempre la misma, con similares secuestros e id\u00e9nticos tormentos en toda la extensi\u00f3n del territorio. \u00bfC\u00f3mo no atribuirlo a una metodolog\u00eda del terror planificada por los altos mandos? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un r\u00e9gimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de informaci\u00f3n que esto supone? \u00bfC\u00f3mo puede hablarse de \u00abexcesos individuales\u00bb? De nuestra informaci\u00f3n surge que esta tecnolog\u00eda del infierno fue llevada a cabo por s\u00e1dicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ah\u00ed est\u00e1n las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegaci\u00f3n argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: \u00abHicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las \u00f3rdenes escritas de los Comandos Superiores\u00bb . As\u00ed, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los \u00abexcesos de la represi\u00f3n, inevitables en una guerra sucia\u00bb , revelaban una hip\u00f3crita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.<\/p>\n<p>Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organizaci\u00f3n, a veces en los lugares de trabajo de los se\u00f1alados, otras en plena calle y a la luz del d\u00eda, mediante procedimientos ostensibles de las fuerzas de seguridad que ordenaban \u00abzona libre\u00bb a las comisar\u00edas correspondientes. Cuando la v\u00edctima era buscada de noche en su propia casa, comandos armados rodeaban la manzanas y entraban por la fuerza, aterrorizaban a padres y ni\u00f1os, a menudo amordaz\u00e1ndolos y oblig\u00e1ndolos a presenciar los hechos, se apoderaban de la persona buscada, la golpeaban brutalmente, la encapuchaban y finalmente la arrastraban a los autos o camiones, mientras el resto de comando casi siempre destru\u00eda o robaba lo que era transportable. De ah\u00ed se part\u00eda hacia el antro en cuya puerta pod\u00eda haber inscriptas las mismas palabras que Dante ley\u00f3 en los portales del infierno: \u00abAbandonad toda esperanza, los que entrais\u00bb.<\/p>\n<p>De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente j\u00f3venes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categor\u00eda t\u00e9trica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra &#8211; \u00a1triste privilegio argentino! &#8211; que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo.<\/p>\n<p>Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. \u00bfQui\u00e9nes exactamente los hab\u00edan secuestrado? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfD\u00f3nde estaban? No se ten\u00eda respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no hab\u00edan o\u00eddo hablar de ellos, las c\u00e1rceles no los ten\u00edan en sus \u00a6ldas, la justicia los desconoc\u00eda y los habeas corpus s\u00f3lo ten\u00edan por contestaci\u00f3n el silencio. En torno de ellos crec\u00eda un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jam\u00e1s un lugar de detenci\u00f3n clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanci\u00f3n a los culpables de los delitos. As\u00ed transcurr\u00edan d\u00edas, semanas, meses, a\u00f1os de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debati\u00e9ndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inutiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.<\/p>\n<p>En cuanto a la sociedad, iba arraig\u00e1ndose la idea de la desprotecci\u00f3n, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoder\u00e1ndose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: \u00abPor algo ser\u00e1\u00bb, se murmuraba en voz baja, como queriendo as\u00ed propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sab\u00eda de tantos que hab\u00edan sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada; porque la lucha contra los \u00absubversivos\u00bb, con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se hab\u00eda convertido en una represi\u00f3n demencialmente generalizada, porque el epiteto de subversivo ten\u00eda un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio sem\u00e1ntico, encabezado por calificaciones como \u00abmarxismo-leninismo\u00bb, \u00abap\u00e1tridas\u00bb , \u00abmaterialistas y ateos\u00bb , \u00abenemigos de los valores occidentales y cristianos\u00bb , todo era posible: desde gente que propiciaba una revoluci\u00f3n social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos ca\u00edan en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que hab\u00edan sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psic\u00f3logos y soci\u00f3logos por pertenecer a profesiones sospechosas, j\u00f3venes pacifistas, monjas y sacerdotes que hab\u00edan llevado las ense\u00f1anzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esosamigos, gente que hab\u00eda sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayor\u00eda inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque \u00e9stos presentaban batalla y mor\u00edan en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores.<\/p>\n<p>Desde el momento del secuestro, la v\u00edctima perd\u00eda todos los derechos; privada de toda comunicaci\u00f3n con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al r\u00edo o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita verguenza por la violaci\u00f3n en p\u00fablico; seres no s\u00f3lo pose\u00eddos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quiz\u00e1s por eso mismo, guardando en alg\u00fan rinc\u00f3n de su alma alguna descabellada esperanza.<\/p>\n<p>De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra m\u00e1s alta, porque muchas familias vacilaron en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y aun vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal.<\/p>\n<p>Con tristeza, con dolor hemos cumplido la misi\u00f3n que nos encomend\u00f3 en su momento el Presidente Constitucional de la Rep\u00fablica. Esa labor fue muy ardua, porque debimos recomponer un tenebrosos rompecabezas, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de producidos los hechos, cuando se han borrado liberadamente todos los rastros, se ha quemado toda documentaci\u00f3n y hasta se han demolido edificios. Hemos tenido que basarnos, pues, en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que pudieron salir del infierno y aun en los testimonios de represores que por oscuras motivaciones se acercaron a nosotros para decir lo que sab\u00edan.<\/p>\n<p>En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los cr\u00edmenes, quienes lejos de arrepentirse, vuelven a repetir las consabidas razones de \u00abla guerra sucia\u00bb , de la salvaci\u00f3n de la patria y de sus valores occidentales y cristianos, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos entre los muros sangrientos de los antros de represi\u00f3n. Y nos acusan de no propiciar la reconciliaci\u00f3n nacional, de activar los odios y resentimientos, de impedir el olvido. Pero no es as\u00ed: no estamos movidos por el resentimiento ni por el esp\u00edritu de venganza; s\u00f3lo pedimos la verdad y la justicia, tal como por otra parte las han pedido las iglesias de distintas confesiones, entendiendo que no podr\u00e1 haber reconciliaci\u00f3n sino despu\u00e9s del arrepentimiento de los culpables y de una justicia que se fundamente en la verdad. Porque, si no, deber\u00eda echarse por tierra la trascendente misi\u00f3n que el poder judicial tiene en toda comunidad civilizada. Verdad y justicia, por otra parte, que permitir\u00e1n vivir con honor a los hombres de las fuerzas armadas que son inocentes y que, de no procederse as\u00ed, correr\u00edan el riesgo de ser ensuciados por una incriminaci\u00f3n global e injusta. Verdad y justicia que permitir\u00e1n a esas fuerzas considerarse como aut\u00e9nticas herederas de aquellos ej\u00e9rcitos que, con tanta heroicidad como pobreza, llevaron la libertad a medio continente.<\/p>\n<p>Se nos ha acusado, en fin, de denunciar s\u00f3lo una parte de los hechos sangrientos que sufri\u00f3 nuestra naci\u00f3n en los \u00faltimos tiempos, silenciando los que cometi\u00f3 el terrorismo que precedi\u00f3 a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuosa exaltaci\u00f3n. Por el contrario, nuestra Comisi\u00f3n ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez m\u00e1s en estas mismas p\u00e1ginas. Nuestra misi\u00f3n no era la de investigar sus crimenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos, cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las v\u00edctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, porque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo dem\u00e1s el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de art\u00edculos en diarios y revistas, adem\u00e1s de un libro entero publicado por el gobierno militar, que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo.<\/p>\n<p>Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el m\u00e1s terrible drama que en toda su historia sufri\u00f3 la Naci\u00f3n durante el periodo que dur\u00f3 la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servir\u00e1 para hacernos comprender que \u00fanicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que s\u00f3lo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente as\u00ed podremos estar seguros de que NUNCA M\u00c1S en nuestra patria se repetir\u00e1n hechos que nos han hecho tr\u00e1gicamente famosos en el mundo civilizado.<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo del NUNCA M\u00c1S<br \/>\nLibro sobre el informe elaborado por la CONADEP (Comisi\u00f3n Nacional Sobre Desaparici\u00f3n de Personas)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el m\u00e1s terrible drama que en toda su historia sufri\u00f3 la Naci\u00f3n durante el periodo que dur\u00f3 la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servir\u00e1 para hacernos comprender que \u00fanicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":22145,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22144","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacadas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22144"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22144\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22147,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22144\/revisions\/22147"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22145"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}