{"id":22482,"date":"2022-04-20T07:53:40","date_gmt":"2022-04-20T10:53:40","guid":{"rendered":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/?p=22482"},"modified":"2022-04-20T07:56:26","modified_gmt":"2022-04-20T10:56:26","slug":"22482-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmactivavera.com.ar\/web\/22482-2\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de un siglo se inici\u00f3 el juicio por la matanza de Napalp\u00ed en el Chaco"},"content":{"rendered":"<p>En 1924, durante el gobierno del radical Marcelo T. de Alvear, se orden\u00f3 la masacre de trabajadores y sus familias de las comunidades Qom y Moqoit para acallar los reclamos laborales. M\u00e1s de 400 muertos en 45 minutos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>se inici\u00f3 en la Casa de las Culturas de Resistencia la primera audiencia del Juicio por la Verdad de la Masacre de Napalp\u00ed, que sucedi\u00f3 el 19 de julio de 1924, cuando alrededor de 130 polic\u00edas, junto a un grupo de civiles, reprimieron a la pueblos originarios Qom y Moqoit que reclamaban una mejor retribuci\u00f3n por la cosecha de algod\u00f3n o la posibilidad de trabajar en los ingenios de Salta o Jujuy.<\/p>\n<p>La orden de represi\u00f3n fue ordenada por el gobernador del Territorio Nacional del Chaco, Fernando Centeno, designado en el cargo por el presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear.<\/p>\n<p>Se estima que hubo m\u00e1s de 400 muertos en una descarga de cinco mil balas en apenas 45 minutos.<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas fueron enterradas en fosas comunes y la represi\u00f3n continu\u00f3 luego sobre los sobrevivientes que lograron escapar. Algunos de ellos dieron testimonios de la masacre a la Fiscal\u00eda Federal antes de morir.<\/p>\n<p>El Juicio por la Verdad que acaba de iniciarse, casi un siglo despu\u00e9s de los hechos, no tendr\u00e1 imputados, dado que sus responsables fallecieron, pero busca poner en evidencia el rol del Estado y marcar una reparaci\u00f3n hist\u00f3rica hacia los pueblos ind\u00edgenas, que fueron sus v\u00edctimas. Desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, la Fiscal\u00eda Federal, con la colaboraci\u00f3n de las querellas, la secretar\u00eda de Derechos Humanos del Chaco y del Instituto del Aborigen Chaque\u00f1o, fue recabando pruebas de los hechos, que fueron admitidas por la titular del Juzgado Federal n\u00famero 1 de Resistencia Zunilda Niremperger.<\/p>\n<p><strong>Las masacres en el norte argentino en los a\u00f1os \u201820<\/strong><br \/>\nDurante la de\u0301cada de 1920 los obreros en el norte argentino eran reprimidos con recursos estatales \u201cprivatizados\u201d, y con fuerzas del Estado, quienes organizaban expediciones de exterminio masivo en el norte del pai\u0301s. Un caso emblem\u00e1tico hab\u00eda sucedido en la compa\u00f1\u00eda La Forestal, de capitales brit\u00e1nicos, que luego sum\u00f3 alemanes y franceses, que lleg\u00f3 a ocupar dos millones de hect\u00e1reas en el norte de Santa Fe y los territorios nacionales de Chaco y Formosa, para la explotaci\u00f3n del quebracho colorado en los montes. Los hacheros de La Forestal realizaban jornadas de trabajo de hasta 16 horas y recib\u00edan la paga con vales por mercanc\u00edas en los almacenes de ramos generales que tambi\u00e9n pertenec\u00edan a la compa\u00f1\u00eda. En un mes de trabajo, los hacheros pod\u00edan ganar el equivalente a diez kilos de carne. La \u201cpolic\u00eda privada\u201d, que integraban miembros de la Liga Patri\u00f3tica, se ocupaba de reprimir las huelgas de los hacheros, saqueaban e incendiaban sus casas, y los mataban.<\/p>\n<p>Por entonces, Chaco era territorio de conquista de las expediciones militares que buscaban extender las fronteras indi\u0301genas al precio del dominio territorial, econo\u0301mico, e\u0301tnico y cultural. Hacia 1920, el censo indico\u0301 que exist\u00eda una poblacio\u0301n de 60.564 habitantes en ese territorio nacional.<\/p>\n<p>En junio de 1923, el presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear designo\u0301 en el gobierno del Chaco a Fernando Centeno, nieto del coronel Da\u0301maso Centeno, muerto en combate en la batalla de Pavo\u0301n. Fernando Centeno, educado en Pari\u0301s y tres veces presidente de la Ca\u0301mara de Diputados santafecina, oriundo de esa provincia, debi\u0301a remitir informes de su gestio\u0301n al Ministerio del Interior.<\/p>\n<p>Frente a las etnias, el nuevo gobernador continuo\u0301 con la poli\u0301tica de la Reduccio\u0301n de Indios, un organismo que administraba la mano de obra aborigen en los obrajes forestales y en las chacras de algodo\u0301n y mai\u0301z; de este modo, a la vez que los obligaba a abandonar su nomadismo, los incorporaba al proceso de produccio\u0301n econo\u0301mica.<\/p>\n<p>La Reduccio\u0301n Napalpi\u0301, un territorio de veinte mil hecta\u0301reas, ubicado a ciento veinte kilo\u0301metros de Resistencia, sobre la traza del ferrocarril Barranqueras al Oeste, habi\u0301a sido creada en 1911 por el naturalista y protector de indios Enrique Lynch Arriba\u0301lzaga.<\/p>\n<p>La creacio\u0301n de este cerco indi\u0301gena de produccio\u0301n agraria, bajo subsidio y control estatal, tuvo la intencio\u0301n de evitar que las etnias mocovi\u0301, toba y vilela continuasen siendo vi\u0301ctimas del genocidio de las tropas de li\u0301nea del Eje\u0301rcito, que las consideraban obsta\u0301culos para su objetivo de \u201ccivilizacio\u0301n y progreso\u201d. La Reduccio\u0301n tambie\u0301n incluyo\u0301 una poli\u0301tica educativa. Se fundo\u0301 una escuela para los hijos de los abori\u0301genes.<\/p>\n<p>Hacia 1920, con el auge algodonero, la Reduccio\u0301n contaba con alrededor de setecientos empleados que trabajaban a destajo. Pero los indios tambie\u0301n teni\u0301an la posibilidad de ser contratados por comerciantes que los trasladaban a los ingenios azucareros de Tucuma\u0301n, de Salta y de Jujuy por una mejor paga. De modo que entre la posibilidad de volverse al monte a vivir con sus costumbres originales, subsistiendo con la caza o la pesca, y el e\u0301xodo a otras provincias, desde la perspectiva de los terratenientes, los abori\u0301genes componi\u0301an una mano de obra inestable para las necesidades de la cosecha.<\/p>\n<p>Atento a las inquietudes de las empresas productoras, el gobernador Centeno prohibio\u0301 los desplazamientos indi\u0301genas fuera del territorio. Sometidos al cerco de Napalpi\u0301, los abori\u0301genes se sublevaron contra la administracio\u0301n de la Reduccio\u0301n, que adema\u0301s les descontaba el 15% de la produccio\u0301n de algodo\u0301n. Muchos se negaron a levantar la cosecha. El ambiente se fue crispando. Los polici\u0301as comenzaron a perseguir a los indi\u0301genas que regresaban de la zafra jujen\u0303a en transgresio\u0301n a la orden de Centeno y mataron a algunos de ellos en El Cuchillo. Tambie\u0301n la polici\u0301a comenzo\u0301 a recibir denuncias telegra\u0301ficas de productores por robos de hacienda y carneo de animales.<\/p>\n<p>El 17 de mayo de 1924, Centeno fue a las tolderi\u0301as de Napalpi\u0301 a entrevistarse con los caciques. Escucho\u0301 sus cri\u0301ticas. Le pidieron la supresio\u0301n del 15%, libertad para vender sus productos, la reapertura de la escuela, ti\u0301tulos de propiedad para colonos indi\u0301genas, la liberacio\u0301n de abori\u0301genes detenidos en la ca\u0301rcel de Resistencia y la entrega de dos vacas y mil kilos de galletas.<\/p>\n<p>Ni las promesas de provisio\u0301n de alimentos ni la reunio\u0301n de la delegacio\u0301n indi\u0301gena en Buenos Aires con la Comisio\u0301n Honoraria de Reducciones de Indios ni la visita a Napalpi\u0301 de Eduardo Elordi, secretario de Territorios del Ministerio del Interior, bastaron para atemperar la hostilidad en la regio\u0301n. Todas las negociaciones habi\u0301an fracasado.<\/p>\n<p>El sometimiento policial a los indi\u0301genas para que permanecieran en la Reduccio\u0301n, las denuncias de cuatrerismo y los ataques a establecimientos agrarios denunciados por colonos blancos contra los \u201cbandoleros\u201d abori\u0301genes \u2014que habri\u0301an dejado dos muertos\u2014, el despoblamiento rural por el temor a un levantamiento indi\u0301gena y la huelga que iniciaron estos en Napalpi\u0301 hundieron el territorio en una psicosis de guerra.<\/p>\n<p>El indio armado con Winchester, guiado por el cacique toba Pedro Maidana, era la figura ma\u0301s explotada frente a Centeno por parte de los terratenientes que exigi\u0301an el disciplinamiento de la mano de obra.<\/p>\n<p>Enrique Lynch Arriba\u0301lzaga habi\u0301a advertido en 1911: \u201cLa coercio\u0301n o el temor son, a mi juicio, pe\u0301simos recursos para el gobierno de los abori\u0301genes. Se los podra\u0301 dominar momenta\u0301neamente, pero el odio hervira\u0301 en sus almas sin freno y, como todo pueblo oprimido, rompera\u0301 sus cadenas en cuanto vea la primera coyuntura para hacerlo\u201d.<\/p>\n<p>En julio de 1924, el gobernador Centeno pidio\u0301 al Ministerio del Interior tropas del Eje\u0301rcito para sofocar la \u201csublevacio\u0301n\u201d, pero le respondieron que era un hecho policial que debi\u0301a ser resuelto a nivel local.<\/p>\n<p>El sa\u0301bado 19 de julio, el diario La Nacio\u0301n publico\u0301 que \u201cla sublevacio\u0301n\u201d de los indios de la Reduccio\u0301n de Napalpi\u0301 continuaba \u201camenazando a la poblacio\u0301n de la zona norte de ese departamento [Villa Ana]. Han sido atacados varios vecinos, registra\u0301ndose numerosos asesinatos. El pueblo esta\u0301 alarmadi\u0301simo\u201d.<\/p>\n<p><strong>La masacre de Napalp\u00ed<\/strong><\/p>\n<p>Ese mismo di\u0301a ya estaba en Napalpi\u0301 la tropa policial enviada por Centeno. Cuarenta hombres habi\u0301an partido en tren desde Resistencia, se sumaron otros ochenta de localidades vecinas, ma\u0301s la participacio\u0301n de civiles armados al servicio de los productores. Un avio\u0301n del Aero Club Chaco los ayudo\u0301 a reconocer la posicio\u0301n exacta de los indios. Muchos de ellos salieron a observar el aeroplano que volaba ma\u0301s alla\u0301 de las copas de los a\u0301rboles. Pensaban que les iba a arrojar mercader\u00eda.<\/p>\n<p>Segu\u0301n los testimonios recogidos por una comisio\u0301n parlamentaria, expuestos en la sesio\u0301n de Diputados del 11 de septiembre de 1924, desde el avio\u0301n arrojaron una sustancia qui\u0301mica que comenzo\u0301 a incendiar las tolderi\u0301as.<\/p>\n<p>La tropa inicio\u0301 la matanza de las etnias rebeldes.<\/p>\n<p>Las familias indi\u0301genas escaparon hacia al monte impenetrable, pero en dos horas, los fusiles estatales ya habi\u0301an matado alrededor de doscientos abori\u0301genes que habi\u0301an negado sus brazos a la cosecha. El avio\u0301n sobrevolo\u0301 la zona para sen\u0303alar a los que escapaban y ponerlos en la mira del fusil del copiloto. A los que quedaban heridos, la tropa policial los ultimaba a machetazos o los degollaba.<\/p>\n<p>Al cacique Maidana y a sus hijos les arrancaron los testi\u0301culos y las orejas.<\/p>\n<p>Los cada\u0301veres fueron amontonados y rociados con querose\u0301n y enterrados en fosas comunes. Muchas mujeres fueron tomadas prisioneras y sometidas. Los bienes indi\u0301genas de la Reduccio\u0301n fueron saqueados. Cuarenta nin\u0303os que lograron sobrevivir fueron entregados a los estancieros como sirvientes para las tareas dome\u0301sticas.<\/p>\n<p>En el expediente judicial, la polici\u0301a nego\u0301 la matanza. Segu\u0301n la versio\u0301n oficial, cuando llegaron a Napalpi\u0301 con un pan\u0303uelo blanco, fueron recibidos con fuego por los indios y en el combate mataron solo a los tres caciques rebeldes y a otro aborigen. El resto, cerca de ochocientos indios, al ver caer a sus jefes, huyo\u0301 al monte.<\/p>\n<p>La Justicia, que archivo\u0301 la causa sin reconocer culpabilidad en nadie, no recogio\u0301 los testimonios de los indi\u0301genas, que por entonces eran ni\u00f1os, y lograron escapar de la masacre. Habi\u0301an sobrevivido.<\/p>\n<p>Entre ellos estaba Melitona Enrique, toba, de 23 an\u0303os. Ese 19 de julio de 1924, escapo\u0301 de las balas y corrio\u0301 hacia el monte con su madre. Habi\u0301a perdido a sus abuelos, a sus primos, a sus ti\u0301os. Estuvo varios di\u0301as y noches sin comer. Melitona Enrique murio\u0301 el 13 de noviembre de 2008. Teni\u0301a 107 an\u0303os. En su u\u0301ltimo cumplean\u0303os, el 13 de enero del mismo an\u0303o, el Estado provincial del Chaco reconocio\u0301 por primera vez su responsabilidad en la masacre de Napalpi\u0301. Entonces le pidio\u0301 disculpas, le regalo\u0301 una silla de ruedas y le prometio\u0301 una casa de ladrillos.<\/p>\n<p>Otro de los testigos de la masacre fue Pedro Balquinta, que declar\u00f3 a la justicia con la participaci\u00f3n de un traductor, dado que la mayor\u00eda de sus expresiones eran en lengua originaria. Lo hizo en 2014, poco antes de morir. \u201cMataron a muchos y luego los taparon en un pozo grande, un solo pozo\u201d, fue parte de su testimonio, que ahora ser\u00e1 presentado en el juicio por los cr\u00edmenes a las comunidades ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Otra de las sobrevivientes fue Rosa Grilo, quien durante toda su vida, m\u00e1s de un siglo, record\u00f3 el avi\u00f3n que preanunci\u00f3 la matanza de la etnia qom. Su abuelo, junto a su abuela y su madre, quedaron escondidos en el monte durante la masacre. Y lograron salvarla.<\/p>\n<p>Grilo fue entrevistada en un registro audiovisual en 2018 en su domicilio del paraje rural el martillo del Lote 40, por la Fiscal\u00eda por la fiscal\u00eda que promovi\u00f3 el juicio por la matanza Napalp\u00ed, y que fue declarada crimen de lesa humanidad por la justicia federal al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p><strong>Por Marcelo Larraquy &#8211; periodista e historiador (UBA)<\/strong>.<br \/>\nInfobae<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1924, durante el gobierno del radical Marcelo T. de Alvear, se orden\u00f3 la masacre de trabajadores y sus familias de las comunidades Qom y Moqoit para acallar los reclamos laborales. 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