Alberto en el gobierno, Massa al poder

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Sergio Massa será el “Superministro de economía”. Silvina Batakis duró en el cargo 24 días e irá al Banco Nación. Se fueron del gobierno Julían Dominguez, Gustavo Beliz y Daniel Scioli, aunque podría haber otras renuncias. Los funcionarios de CFK siguen todos en su cargos.

Forzado por presiones cruzadas y una crisis indomable, el presidente Alberto Fernández designó, finalmente, a Sergio Massa al frente de un Ministerio de Economía con facultades ampliadas, en una decisión que apunta a relanzar el Gobierno y recuperar la iniciativa política. A apenas días de nombrarlos, desplazó a Daniel Scioli y a Silvina Batakis, quien recién llegaba de reunirse en Washington con el FMI y el Banco Mundial. También, nombró en la AFIP a un dirigente que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

La decisión de nombrar superministro a Massa implicó en los hechos un cambio mucho más profundo en la estructura del Gobierno del que se explica sólo por los nombres. Y encierra un mensaje cifrado que la política y el poder en Argentina entendió, claro, de inmediato: es la última oportunidad que tiene el Presidente para asegurar su bien más preciado y escaso, la gobernabilidad.

El nombramiento como ministro de Economía, Producción y Agricultura, ocurrió tras un virtual ultimátum que le plantearon al presidente los gobernadores alineados con el oficialismo.

Con la frontalidad de hombres de poder que ven escurrirse los votos, en la reunión del miércoles en Casa Rosada hubo reproches por el retraso en dar un giro al rumbo económico. Se trató de un juego de pinzas, de un lado los gobernadores -principalmente del peronismo- y del otro, el kirchnerismo. Y un resultado inevitable.

A sólo una semana de haber dicho “no me van a torcer el brazo”, el presidente expulsó a sus más leales y aceptó achicar aún más su reducido grupo de incondicionales. Como el año pasado ocurrió con Marcela Losardo y Juan Pablo Biondi, dos amigos entrañables a quienes Alberto Fernández les soltó la mano, “renunciaron” este jueves en cascada Silvina Batakis (Economía), Daniel Scioli (Producción), Julián Domínguez (Agricultura), Gustavo Beliz (Asuntos Estratégicos) y Mercedes Marcó del Pont (AFIP).

No es una excepción. Desde que Cristina Kirchner escribió el 26 de octubre de 2020 -A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas- que había “funcionarios que no funcionan”, Alberto Fernández dejó en el camino, además de Biondi y Losardo -compañera de facultad y socia en su estudio jurídico- a Martín Guzmán, Matías Kulfas, Ginés González García, Felipe Solá, Nicolás Trotta, María Eugenia Bielsa, entre otros. Mientras tanto, siguen firmes en sus puestos todos los funcionarios de La Cámpora y otros, como Carlos Zannini, que responden a CFK.

Con la impar plasticidad que tiene el presidente, ayer le aceptó la renuncia con la que Batakis fue a la Casa Rosada, poco después de aterrizar de su periplo por Washington, adonde había viajado para presentarse en vano como sucesora de Guzmán ante el Fondo Monetario, el Banco Mundial e inversores con intereses en Argentina, que le había organizado con eficacia el embajador Jorge Argüello. En su lugar irá un Massa empoderado, pero Batakis tendrá el premio consuelo asumir la presidencia del Banco Nación que ocupaba Eduardo Hecker. Parecido recorrido al de Marcó del Pont, que de la AFIP se va a la Secretaría de Asuntos Estratégicos que dejó vacante Beliz.

En el ente recaudador, un lugar clave, sensible y que Massa quería controlar, irá Carlos Castagneto, un cristinista duro, que viene de La Plata, fue arquero profesional de fútbol, diputado nacional y ejercía en la AFIP un cargo directivo. Resuenan distinto las quejas de la Vicepresidenta hacia todos los “secretos” que protegen a los ciudadanos: el secreto bancario, el secreto bursátil y también el secreto fiscal.

A Julián Domínguez lo desplazaron poco después de que se anunciara el “dólar soja”, una herramienta con la cual se buscaba responder a los reclamos del campo, que mantienen su decisión de no liquidar su producción, en una protesta que impacta en las reservas del Banco Central. “Él es peronista y tiene la tranquilidad de que hizo todo lo que tenía que hacer”, explicaban en su entorno. El ahora ex ministro mantuvo el diálogo con las entidades y resistió las embestidas del kirchnerismo para aumentar las retenciones.

En el caso de Scioli, decidió volver a la embajada de Brasil -que quedó vacante después de su partida para la fugaz experiencia como ministro de Desarrollo Productivo- sin reclamos ni quejas. Aunque trascendieron versiones de un ofrecimiento para que continúe dentro del Poder Ejecutivo, finalmente acordaron con Alberto Fernández retomar la función diplomática, donde había cosechado varios éxitos, entre ellos mantener el diálogo con Jair Bolsonaro. Tanto Beliz como Marcó del Pont también facilitaron con sus renuncias el reordenamiento de todo el equipo de trabajo del primer mandatario.

En el caso de la presidencia de la Cámara de Diputados que deja Massa, en su lugar irá Cecilia Moreau, que buscará mantener los contactos con la oposición, donde tiene buena llegada al radicalismo, a Graciela Camaño, y un sector del PRO. Aunque su pertenencia es el Frente Renovador, mantiene una excelente relación con La Cámpora y el Instituto Patria.

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