Durante el verano unos 70 mil chicos siguieron almorzando en la escuela

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A fines del año pasado, en época de clases, 193.152 niñas, niños y adolescentes compartieron en la escuela un plato de comida; mientras que otros 479.468 accedieron a una merienda o copa de leche.

Pese al receso escolar y a las agobiantes jornadas de calor de este verano, unos 70 mil estudiantes de escuelas públicas y privadas de la provincia siguieron asistiendo a los comedores escolares. El número, oficial, bien podría considerarse una medida de las consecuencias que el descontrolado aumento de la inflación tuvo en los hogares más humildes del territorio santafesino y alerta sobre la inseguridad alimentaria de niñas, niños y adolescentes.

Este verano, las cocinas de las escuelas no se tomaron vacaciones. De acuerdo a datos de la secretaría de Gestión Territorial del Ministerio de Educación de la provincia, durante febrero se repartieron 64.286 raciones de almuerzo en los comedores de las escuelas oficiales y otras 6.708 en colegios privados de toda la provincia.

Los números alcanzan a un tercio de la matrícula que asiste a los comedores durante el ciclo lectivo. A fines del año pasado, en época de clases, 193.152 niñas, niños y adolescentes compartieron en la escuela un plato de comida; mientras que otros 479.468 accedieron a una merienda o copa de leche, siempre según los datos oficiales.

Para sostener el funcionamiento del servicio, destacó la secretaria de Gestión Territorial, Daiana Gallo Ambrosis, el gobierno provincial invirtió en el segundo mes del año unos 900 millones de pesos. “El esfuerzo que hace la provincia para sostener los comedores es muy importante. Los fondos destinados a comedor y copa de leche representan el segundo ítem más abultado del presupuesto educativo, detrás de lo que se destina a pagar salarios”, indicó la funcionaria.

La previsión de las autoridades del ministerio es que el aumento de la inflación en el precio de los alimentos, por un lado, y el crecimiento de la demanda de las familias de los alumnos por el otro, obligarán a engrosar esta cifra a partir de marzo cuando los chicos estén en la escuela.

Gallo Ambrosis destacó la vocación y el compromiso de los equipos directivos y de los asistentes escolares de los establecimientos donde funciona el comedor para seguir brindando el servicio. “Son escuelas que no cierran en todo el año, incluso los feriados, y hacen un trabajo importantísimo buscando precios para mantener la calidad de la comida”.

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