Fuertes condenas por abusos para una familia de entrenadores
Las penas van de 50 a 14 años acusados de abusar de 15 alumnos. Los condenados son una pareja, la madre y la hermana de la mujer que desempeñaban su trabajo en la localidad de San José del Rincón.
El tribunal conformado por los jueces Pablo Busaniche, Leandro Lazzarini y Sebastián Sfeifert, condenaron por unanimidad a Walter Sales Rubio a 50 años de prisión, a Sheila Arteriza a 32 años, Solange Arteriza a 16 años, y a Alicia Reina a 14 años de cárcel por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y agravado por ser encargado de la educación, la participación de una o más personas y la participación de un menor.
El juicio oral comenzó el lunes 13 de mayo, en los tribunales santafesinos. Los principales acusados son una pareja de entrenadores de triatlón acusados de haber abusado de sus alumnos.
La causa comenzó en junio de 2021, cuando una joven, a raíz del denominado “Caso M”, denunció a sus entrenadores de triatlón por abusos sexuales perpetrados durante años en marco de los entrenamientos y las competiciones deportivas. A esta primera denuncia se fueron sumando más hasta un total de 15 presentaciones penales.
Los denunciantes eran chicos y chicas, hoy mayores de edad, pero todos menores al momento de los hechos investigados: desde 2006 hasta el momento de las denuncias. Primero fue detenido Walter Sales Rubio, el principal responsable que aprovechó el prestigio que tenía en la comunidad rinconera para armar un entramado de manipulación e impunidad que sostuvo durante años.
Para la Fiscalía, los acusados actuaron de manera premeditada, y usaron la práctica del deporte para someter a sus víctimas. La Fiscalía remarcó que estos abusos fueron la “iniciación sexual” de las víctimas, que entonces eran niños y niñas de 10, 11, 12 años, y se perpetuaron durante varios años. Los abusos denunciados se remontan al periodo de tiempo comprendido entre el 2006 y el 2021, cuando inició el proceso tras las primeras presentaciones penales. “En ocasiones, hacían participar de los abusos a otras víctimas”, sostuvieron los fiscales; además, los agresores tomaban fotografías y videos a fin de extorsionar a las víctimas por su silencio y mantenerse impunes.