Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio

0

Dos recientes informes, aunque con algunas diferencias entre sí, indican que un tercio de la problación Argentina vive hoy en la pobreza. Con excusas incoherentes e inexplicables el gobierno se negó a difundir los datos oficiales es decir evitó seguir haciendo papelones y ridiculizando el relato.

Parecía que el Ejecutivo iba a poner fin esta semana a la desinformación existente sobre cuántos pobres e indigentes hay en el país, con la difusión de los datos del segundo semestre de 2013. Se presumía que la corrección de las estadísticas que miden la inflación nacional se trasladarían finalmente a los indicadores que miden la capacidad económica de los argentinos.

Sin embargo, todo fue suspendido a último momento por orden del ministro de Economía, Axel Kicillof. Las razones del volantazo político pueden imaginarse. Aparecería una realidad que se ocultó deliberadamente desde años. Así lo estiman mediciones alternativas que aseguran que el Gobierno oculta 13,4 millones de pobres. El dato escandalizaría a más de uno, pues ese numero significa el 36,5% de la población.

Además, son 5 millones los que pasan hambre y están debajo de la línea de indigencia. Las cifras corresponden a un documento del Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), que coordinan los economistas Claudio Lozano y Tomás Raffo. Se trata del 12,1% de los argentinos.

En sus discursos incomprensibles y tediosos de cada mañana, Jorge Milton Capitanich dijo que la falta de publicación de los datos ocifiales se debían a “problemas metodológicos, de actualización y de empalme con el nuevo IPC nacional”.

Un día después aseguró que “la reducción de la pobreza y la indigencia ha sido drástica en país”.

Lejos de las amigas de la amiga de la Presidenta que viajaron a EE.UU y vieron los aviones repletos de argentinos o de los centros turísticos que explotaron el fin de semana largo de Semana Santa (se estima que pudieron aprovecharlo unas 2 millones de personas, es decir un 5 por ciento de la población) las estimaciones privadas ponen blanco sobre negro lo que el gobierno viene ocultando con sus mentirosas estadísticas en los últimos años.

Los datos del IPyPP se basaron en el cruce e interpretación de los cálculos confeccionados por el Indec -de la junta interna de ATE en el organismo- y del índice de inflación que elabora Graciela Bevacqua, ex directora de Precios del instituto y la primera desplazada por el kirchnerismo. La medición también contó con la ayuda de ex técnicos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que mide características de las familias, como sus gastos y composición.

Los números están muy lejos de lo último que se publicó oficialmente, cuando el Indec estimó durante el primer semestre de 2003 una pobreza del 4,7 por ciento. Por entonces, la Universidad Católica Argentina (UCA) la calculaba en un 25 por ciento.

De acuerdo al IPyPP, en un año -entre el segundo semestre de 2012 y 2013- hubo 1,8 millones más de pobres. Esto significó un alza de cuatro puntos, de 32,7% a 36,5%. La indigencia se mantuvo en el mismo nivel por una cuestión estadística que tiene que ver con el crecimiento demográfico. “Pero si se observan los últimos seis meses, se observa un crecimiento de 6,3% en la indigencia”, explicó el informe.

La realidad podría ser peor, ya que los datos alternativos son previos a la devaluación de enero y febrero, y la fuerte inflación que conllevó. “Esto quiere decir que la cifra que publicamos hoy es un piso para lo que está ocurriendo en la actualidad”, concluyó Tomás Raffo.

Los expertos estimaron también que el alza de precios desde 2007 fue del 337,6 por ciento, cuatro veces más de lo difundido oficialmente. “Según el Indec, una persona puede alimentarse adecuadamente con $ 8,50 diarios y una familia de cuatro miembros, con $26. En nuestra estimación una persona necesita al menos $37 diarios y una familia, 115 pesos”, estimaron.

El IPyPP elaboró también una “geografía del hambre y la pobreza”, donde se señala que Chaco es la provincia con más pobres del país. En el distrito que gobernó el actual jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, la pobreza trepa al 61,6% de los habitantes, mientras la indigencia es del 30,4 por ciento. En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires (13,4%), Tierra del Fuego (14,9%) y Santa Cruz (22,4%) son los que cuentan con menos personas carenciadas.

Otro informe
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó los últimos datos de pobreza e indigencia en el país, luego de que el gobierno nacional diera marcha atrás con su publicación por cambios en la metodología. El informe arrojó que el 27,5% de la población de la Argentina es pobre, según datos del último trimestre de 2013, y volvió a subir con respecto al mismo período de 2012. En tanto, la indigencia afecta a más del 5% de la población.

Una familia tipo necesita unos $3.964 por mes para no ser pobre por la Canasta Básica Total (CBT), contra los $1.783 que informó por última vez el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). El índice de pobreza incide con más fuerza en el noroeste y en el conurbano bonaerense. Para no caer en la indigencia, el grupo familiar –matrimonio con niños de 5 y 8 años– necesita $1.906 mensuales, unos 617 pesos por adulto según la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En cambio, para el Indec sólo se necesitan $788 en la familia y $255 por adulto.

El informe compara tres valores de las canastas y de los índices de pobreza e indigencia: el valor oficial del Indec y dos fuentes no oficiales: una canasta mínima y una máxima, con un parámetro de valores de piso y de techo. Los valores se obtienen de “promediar los precios informados por una serie de oficinas de estadísticas provinciales, centros académicos y consultoras privadas”.

Tanto las tasas de hogares como las de población en situación de pobreza –de acuerdo a las fuentes no oficiales cayó entre 2010 y 2011, para luego volver a crecer entre 2011, 2012 y 2013. Por ejemplo, el 27,6% de la población era pobre en 2010, para pasar al 22,9% al año siguiente, y luego comenzar a subir: fue de 24,5% en 2012 y subió al 25,6% durante el año pasado.

Lo mismo pasó con el porcentaje de hogares pobres: cayó entre 2010 a 2013 -pasando del 17,6% al 16,5%-, pero la tasa fue subiendo desde el 2011 en adelante. Esta encuesta privada se realizó en una muestra de 5.700 hogares particulares de aglomerados urbanos con más de 50.000 habitantes, y se tomaron los datos del cuarto trimestre de cada año.

Como el Gobierno decidió no dar a conocer las estadísticas oficiales, los cálculos privados vuelven al escenario principal, como un modo de acercarse a los datos de estos indicadores sociales. Sin dar explicaciones, el ministro de Economía, Axel Kicillof, decidió no dar a difundir los datos del segundo semestre de 2013, que se deberían haber dado a conocer esta semana. El Gobierno buscó generar una nueva polémica con las estadísticas.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, intentó dar una explicación de por qué no se publicaron las cirras, y lo atribuyó a “problemas de empalme” por el cambio en el cálculo del IPC Nacional. Y en un escueto comunicado sin la firma de técnicos ni autoridades, el Indec se refirió a “severas carencias metodológicas”.

El dato difundido por la UCA resulta más conservador que el calculado por ex técnicos del Indec. Un informe del Instituto del Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por Claudio Lozano y Tomás Raffo, calculó que el 36,% de la población argentina es pobre, mientras que cinco millones de personas se encuentran por debajo de la línea de indigencia.

Los datos de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) son más altos que los de la Universidad Católica, pues calcularon que una familia tipo necesita $2.635 para no ser indigente y $4.704 para no caer en la línea de pobreza. Y de acuerdo a los datos de Graciela Bevacqua, ex directora del IPC antes de la intervención del Indec, un hogar de cuatro miembros requiere de una canasta de $3.036 para no ser indigente y de $6.577 para no ser pobre, según datos de diciembre de 2013.

Leave A Reply

Your email address will not be published.