Tipi, el buchón de la dictadura
Quién fuera el hombre fuerte del peronismo verense está tras las rejas. Julio Ramos fue una de las patas civiles de la última dictadura cívico-militar. El que entregaba a sus compañeros. Un testimonio lo involucra directamente en un interrogatorio, pero no es el único elemento que lo liga con aquella oscura etapa del país.
El otrora hombre fuerte del peronismo verense y con muchas injerencia en la política partidaria provincial, Julio “Tipi” Ramos, de 67 años recién cumplidos, es investigado por la justicia federal santafesina debido su posible colaboración con el proceso militar instaurado en nuestro país el 24 de Marzo de 1.976.
La familia Solé, de San Javier, viene buscando justicia desde hace tres décadas. Hubo un expediente en la CONADEP, el C 002362, donde Ana María Rivas de Solé denuncia, junto con su hijo Luis Felipe Solé que Julio Ramos, más conocido como “Negro” o “Tipi” lo interroga preguntándole por el paradero de su hermano que finalmente habría desapareció en Agosto de 1.977
A raíz de ello, en 1.986 se abrió el expediente 59 en la justicia Federal de Santa Fe que luego fue cerrado. El motivo fue que la caratula indicaba a un Julio Argentino Ramos y el apuntado era en realidad Julio Adelaido Ramos. Los Solé lo tenían clarito, la justicia no quiso seguir avanzando. Eran las épocas que Julio Ramos gozaba de impunidad como un reconocido dirigente justicialista que llegó a ocupar una banca en la legislatura provincial (1987-1991).
Mucho tiempo después, la entonces Secretaria de DDHH de Santa Fe (gestión Hermes Binner), Dra Rosa Acosta, solicitó a la Justicia Federal (Fiscalía) que investigue aquella denuncia.
En el año 2015, Luis Felipe Solé declaró como testigo en una megacausa por delitos de lesa humanidad realizado en la Ciudad de Santa Fe. En el mismo se investigó la caída de ocho militantes políticos en tres días, entre el 19 y 21 de agosto de 1977. La responsable del grupo, Elsa Raquel Díaz, fue asesinada en el barrio Roma cuando escapaba de una patota del Ejército y sus siete compañeros están desaparecidos desde entonces. Seis de ellos militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Solé lo reconoció en un chupadero en el norte de la ciudad de Santa Fe, donde lo tenían esposado y atado con cadenas a un camastro. El hecho ocurrió entre “fines de 1976 y principios de 1977” cuando dos interrogadores: Ramos y otro colaborador de la represión que identificó como Rubén Real, le preguntaron por su hermano, Alberto Solé, que está desaparecido desde agosto de 1977. “Ramos actuaba a cara descubierta y se dirigía a mí con pleno conocimiento de que yo sabía quién era él”, dijo Solé.
“Ramos se dirigía a mí con pleno conocimiento de que yo sabía quién era. Me preguntó por Alberto, si sabía algo. Le contesté que no, porque estaba preso. Y si me querían torturar que lo hicieran porque no sabía nada. Esto era cierto. Yo estaba esposado”, recordó Solé. Real les dejó las llaves de las esposas cerca, al alcance de la mano, como para que él pudiera liberarse y escapar. Pero no lo intentó. Y cuando regresó Real, le dijo: ‘Te olvidaste las llaves’ “Él no me contestó nada”, agregó. Solé ubicó el chupadero en la zona norte, a unos 20 minutos de viaje de la comisaría. “Tengo la impresión que salieron hacia el norte, en esa época, la ciudad se terminaba por esa zona, así que el trayecto fue directo. Creo que el lugar era cerca de Laguna Paiva”.
“Todas las preguntas que me hicieron eran sobre mi hermano, lo estaban buscando a él. Ramos conocía perfectamente a mi hermano porque en la época de militante iba a mi casa, era amigo de Alberto. Él fue mi contacto político en la Universidad, yo estudiaba y el militaba en la JUP en la Facultad de Ingeniería Química, y ahí lo conocí, en 1971”, concluyó.
Aquel testimonio de Solé, hizo que el Fiscal Federal, Martín Suarez Faisal, abriera una causa que recayó en el juzgado Federal Nº 1 de la capital provincial a cargo del Dr. Reinaldo Rodríguez.
La primera medida del magistrado fue solicitar a Luis Solé que ratifique o rectifique los dichos que había sostenido en el juicio oral en el año 2015. Ese trámite se cumplió a fines del año 2017 en el Juzgado Federal de Reconquista. Solé confirmó cada una de las palabras de su relato.
El pasado jueves 5 de Julio el juez Rodríguez liberó la orden de detención de Julio Ramos, algo que se produjo en horas del mediodía en la ciudad de Vera. Hacía varios meses que el fiscal había solicitado que se lo detenga e indague.
Primero fue trasladado a Reconquista y posteriormente a la capital provincial. Fue indagado e informado por el magistrado sobre el hecho que se le imputa y le mencionó las catorce pruebas existentes en la causa. Luego de algunas horas, el juez dispuso que el “Tipi” quede detenido y fuera alojado en la comisaría 7ª de la misma ciudad de Santa Fe. Por supuesto negó todas las acusaciones. No tenía abogado por lo que le fue asignado un defensor oficial, Fernando Sanchez. Hasta el viernes 6, entrada la tarde no se había presentado ningún recurso pidiendo su excarcelación.
Ramos fue imputado como “presunto autor material de los delitos de privación ilegal de la libertad y tormentos cometidos en perjuicio de Luis Alberto Solé”.
Ligado a la dictadura
Este medio había revelado en el 2010, cuando se desclasificaron las listas con los nombres de los PCI (Personal Civil de Inteligencia) del temible batallón de Inteligencia 601 que era el cerebro de la represión ilegal de la última dictadura militar, que entre los 4.300 nombres estaba el de Julio Adelaido Ramos, más conocido para lo sociedad verense como “El Tipi”.
El listado en el cual está incluido es el de “Nómina del Personal Civil de Inteligencia” que prestó servicio en el destacamento de Inteligencia 122 en el periodo comprendido entre el 1º de Enero de 1.976 y el 31 de Diciembre de 1.983 y lo sindica como “Agente Reunión”. El destacamento de Inteligencia 122 funcionó en la capital provincia.
Los PCI eran los que juntaban y remitían información al Batallón 601 de Inteligencia Militar que funcionaba en Capital Federal. Esta información clasificada era el material utilizado por los niveles de decisión para determinar los “blancos”, como se denominaba a quienes serían luego secuestrados por los Grupos de Tareas, torturados en los Centros Clandestinos de Detención y desaparecidos de manera permanente.
En el Juzgado Federal de Reconquista se investigan los crímenes cometidos por la dictadura en el norte santafesino.
El Juez Alurralde solicitó al Ministerio de Defensa los legajos de quiénes aparecen en ese listado y son del norte santafesino, entre ellos, el de Julio Ramos.
Según informaron a FM ACTIVA desde la organización Norte Amplio Por Los Derechos Humanos, el legajo de Ramos llegó al juzgado federal. Allí se informa que trabajó para el Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército, en la represión de sus antiguos compañeros.
Indica también que formalmente su ingreso como Personal Civil de Inteligencia (PCI) se da desde el 16 de julio de 1976, con un sueldo estipulado en $33.600 -en moneda de entonces-.
Llevaba el alias de “Ademar Rossi” siendo firmado su nombramiento por el General de Brigada Carlos Alberto Martínez (entonces Jefe de Inteligencia del Ejército), ordenando, entre otros ítems, “confecciónese la Orden de Nombramiento de encubrimiento respectiva”.
Fue presentado para ingresar a esa estructura delatora por un tal “Vicente Sauco”, domiciliado en Santo Tomé.
Un círculo que comienza a cerrarse
En 1977 siete verenses fueron secuestrados por fuerzas de la Guardia Rural Los Pumas y conducidos a la sede de la fuerza en Santa Felicia (departamento Vera) donde permanecieron detenidos clandestinamente, interrogados y torturados.
Algunos de ellos realizaban actividades políticas de militancia y sociales en los barrios. Siempre sospecharon que aquel compañero de militancia los había entregado. El velo comienza a correrse sobre este nefasto personaje de la política verense.