Un ballo
La Selección arrolló a Italia en Wembley. Ganó 3-0 con actuaciones enormes y goles de Lautaro Martinez, Angel Di Maria y Paulo Dybala.
Habrá que hacer lugar en las vitrinas. La Scaloneta sumó una nueva estrella, un nuevo trofeo. Ahí está Messi, otra vez levantando la Copa, secundado por su amigo Di María que la rompió toda, con un gran Lautaro, y con una base que ya sale de memoria. La Selección Argentina da otra vuelta olímpica, 326 días después del Maracanazo eterno, y se queda con esta Finalissima, gana por primera vez en la historia en Wembley. Por eso es una locura el estadio, por eso los jugadores festejan y festejan. El invicto ya llega a 32 y sigue contando. Y el que queda derrotado no es cualquiera, es Italia (que tenía bajas), que tiene cuatro estrellitas en el escudo.
La Selección cosecha su siembra, con un equipo que se muestra como tal, que logró imponerse ante un europeo de elite (más allá de que no se clasificó al Mundial) y así dio una materia más desde el juego. Pero también desde lo anímico y esto puede ser clave para cuando llegue la cita en Qatar. Porque Argentina era el favorito por el momento, por Messi y esa presión la convirtió en combustible positivo, y el aliento de más de 50.000 argentinos no pesó, sino que se disfrutó.
Fue una fiesta y fue goleada. Argentina cosechó otro titulo y regaló, quizá, la mejor actuación del ciclo de Scaloni. El Mundial está tentador, pero mejor seguir por este camino, lejos de las candidaturas. Jugando cada partido como una final. Y disfrutando de este amor que se creó entre la Scaloneta y la gente.