¿Un chivo expiatorio?
El juez de sentencia de los tribunales de Vera, Nicolás Muse Chemes, fue suspendido mientras se sustancia el jury de enjuiciamiento que podría destituirlo de su cargo. Dos polémicas sentencias lo llevaron a esa situación, pero ¿alcanza eso para ser destituido o quieren mostrarlo, los movimientos feministas a los que los políticos se someten sin cuestionamiento, como un caso ejemplificador ?
Nicolás Muse Chemes, es el juez de Vera que quedo en el ojo de la tormenta tras la decisión del gobernador Miguel Lifschitz de disculparse públicamente con una joven abusada sexualmente por su padre, había renunciado a su cargo. Lo hizo un día antes de que el mandatario provincial cumpliera con un mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y le pidiera públicas disculpas a C.E.R, una víctima de abuso sexual.
Lifschitz decidió rechazarle la renuncia y dejó así la puerta abierta para que se avance en un enjuiciamiento al magistrado, hecho que ocurrió hace pocos días.
El hecho que disparó el reclamo ocurrió en Reconquista en 2011, cuando la víctima -entonces de 19 años- denunció que su padre abusaba de ella desde que tenía 13, al igual que de sus hermanas. El acusado, de 50 años, fue procesado por “abuso sexual con acceso carnal agravado”, pero Muse Chemes lo absolvió en 2012, y la Cámara de Apelaciones en lo Penal ratificó ese falló.
Además del caso C.E.R. se analizó la actuación de Muse Chemes en el caso de Nilda “Bibi” Sánchez, ex empleada judicial absuelta en un expediente sobre prostitución y corrupción de menores. En este caso el fallo fue revertido por la Cámara Penal.
La provincia de Santa Fe no tiene muchos antecedentes de destitución de jueces mediante el jury. Algunos lo atribuyen a lo burocrático del sistema que posibilita hacerlo. Otros al encubrimiento corporativo político-judicial.
Las sentencias dictadas por Muse Chemes pueden ser criticables (lo hemos hecho desde este medio), pueden ser reprochables, pero ¿alcanza como justificativo para destituirlo?
La punta de este ovillo lo dio, quizá, una de las legisladoras provinciales impulsoras del juicio al magistrado. La diputada Silvia Augsburger, sostuvo a un medio provincial “uno menos en la justicia machista”.
Y de eso se trata desde mi óptica. Mostrarle al resto de los jueces a que quedan expuestos en caso que sus sentencias vayan en contra de los movimientos feministas. Tengan o no razón. Muse Chemes se transforma en un caso ejemplificador en la provincia y condicionará a los jueces.
El sistema judicial permite varias etapas. Si alguien no está de acuerdo con una sentencia puede recurrir a varias vías de apelación que le permiten, incluso, llegar hasta la Corte Suprema de Justicia. Las sentencias dictadas por Muse Chemes fueron en primera instancia.
En el caso CER, el principal sentencia para intentar remover al juez, fue confirmada por la Cámara de Apelación Penal, sin embrago (hasta ahora) nadie intentó avanzar en un jury sobre ellos. ¿Qué lo hace diferente a Muse Chemes de los camaristas? La diputada Alicia Gutiérrez dijo a este medio que todavía no habían analizado la conducta de esos magistrados ¿?
En el caso de Nilda “Bibi” Sánchez, la ex empleada judicial de los tribunales de Vera, el fallo fue revertido por la Cámara que dictó una resolución condenatoria a todos los implicados que habían sido absueltos por el magistrado.
No se trata (está opinión) de una defensa al juez, se trata de una defensa de los mecanismos constitucionales ya que todos sabemos lo que significa cuando los políticos (impunemente) actúan sobre el Poder Judicial y más aún cuando esas acciones responden a reclamos sociales.
La provincia de Santa Fe tiene una larga lista de casos impunes. Sería tedioso y muy extenso escribir sobre ellos, pero quizá como emblema podrían mencionarse las muertes de la represión del 2001 o la inundación de Abril y Mayo de 2003 en la capital provincial. Nadie condenado, ningún juez cuestionado por la política y los políticos.
El norte santafesino tiene también una extensa lista de casos impunes. Uno emblemático es la tragedia de Margarita con los chicos de la escuela porteña Ecos en la que se cumplen el 9 de Octubre 12 años de impunidad sobre 13 muertos.
En el año 2011 El juez penal de Reconquista Virgilio Palud condenó al chofer Atamañiuk a tres años de cárcel en suspenso por homicidio culposo. Pero la defensa apeló y el fallo fue anulado por la Cámara de Penal de Rafaela. ¿El motivo? El juez Palud “se había olvidado de tomarle la indagatoria al acusado”. El paso del tiempo hizo que la causa prescribiera.
Palud renunció a su cargo. La renuncia fue aceptada y hoy goza de su jugosa jubilación sin que a nadie se le haya movido un pelo.
Lo relatado son hechos a considerar a la hora de evaluar el proceder contra Muse Chemes y dilucidar si se trata de un procedimiento correcto y apegado a las leyes o es un caso ejemplificador para toda la magistratura santafesina.
Marcelo Manzatto