Asalto a la lapicera

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Opinión: “Los peronistas no son ni buenos, ni malos; son incorregibles” definió alguna vez Jorge Luis Borges. La historia se repite una y otra vez. Los K manejan el poder, pero les falta la lapicera y van por ella.

Desde la conformación de la fórmula presidencial se sabía que Alberto Fernandez tendría un poder acotado. Supo reponerse al comienzo de la pandemia alcanzando una imagen positiva impensada que fue dilapidando con el correr de los meses mediante vacunatorios vip, promesas de vacunas incumplidas, cuarentena eterna, escuelas cerradas y fiestitas clandestinas mientras amenazaba a los argentinos con meterlos presos si salían de sus casas.

Su imagen se derrumbó. Su palabra se devaluó y la poca credibilidad que podía tener se esfumó a caballo de los horrores de una gestión que hace agua por donde se la mire.

Las luchas intestinas estaban ahí, casi sobre la superficie, pero evitaban que emergieran. Las PASO desató la verdadera lucha gubernamental.

El resultado los sorprendió. Están tan alejados de la realidad que no lo vieron venir. Apoyados por la encuestas que fallan una y otra vez, creían que, aunque ajustadamente, se impondrían en las elecciones. El cachetazo que les propinó la sociedad dejó al desnudo las verdaderas diferencias existentes en la coalición de gobierno.

Creen que Alberto es tibio y no avanza sobre las cuestiones que debe avanzar o que ellos quieren que se avance. En dos años de gobierno y manejando la mayoría de ambas cámaras legislativas no pudieron imponer, por ejemplo, la reforma judicial, quizá uno de los mayores objetivos con la mira puesta en lograr la impunidad de la jefa. Ahora, con el resultado de las PASO puesto, esa mayoría tambalea.

El peronismo disputa poder, no importa su consecuencia. Y está es una secuela más de esa disputa muchas veces violenta.

Ponen al Presidente contra las cuerdas. Sin base política ni votos, Alberto Fernandez está en una verdadera encrucijada.

Pero no es nueva está situación. Quienes peinan canas ya vieron está pelicula en los ´70 con Héctor J. Campora y luego con Isabel Martinez de Perón. Y más acá en el tiempo, y menos repercución, lo sucedido en Santa Cruz con los gobernadores Carlos Sancho, Sergio Acevedo y Daniel Peralta.

No les importa la situación social que enfrenta el país en una crisis sin precedentes a pesar del discurso en favor de los que menos tienen. Ciento de miles de puestos de trabajo perdidos. Más de 40 % de la población sumergida en la pobreza, con 7 de cada 10 pibes pobres, con 10 % de indigencia, con 52 % de laburantes en negro, con el poder adquisitivo más bajo de la última década y con una inflación del 50 % que sigue expulsando a la gente a la pobreza.

La pelea no es por como se sale de está situación. La pelea de fondo es por la lapicera que el títere de turno parece que se niega a entregarla totalmente.

Marcelo Manzatto

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