Que parezca un accidente

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Con discursos triunfantes, el gobierno trató de disimular el resultado de las elecciones. Perdió en 15 provincias y ya no tiene el control del Senado, algo que no sucedía desde 1.983.

El Gobierno fue vencido en 15 provincias y cedió el quórum propio en la Cámara de Senadores, tras caer derrotado en seis de los ocho distritos que ponían en juego sus bancas.

Con casi el 99 % de las mesas escrutadas, Juntos por el Cambio el obtenía el 41,89 % de los votos, contra el 33.03 % del Frente de Todos.

Las derrotas en Provincia de Buenos Aires, Chubut, Corrientes, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y la Pampa, provincias que ponían en juego bancas en el Senado, cambiaron la configuración de la Cámara Alta. Sólo en Tucumán y Catamarca, el oficialismo mantuvo intacta su representación.

Los números son inapelables: el bloque de senadores peronistas pasará de 41 a 35 miembros, una debacle política que permite explicar la ausencia de CFK al momento de enfrentar la derrota electoral ante la opinión pública.

Con ese resultado, el oficialismo no tendrá mayoría propia. En los 38 años de Democracia jamás había pasado que el peronismo perdiera la hegemonía en la Cámara Alta.

Cualquier persona que no tuviera información y mirara lo que ocurría en el bunker del Frente de Todos, podía concluir que se trataba de un grupo de personas que había triunfado en algo. La verdad era exactamente la opuesta: acababan de recibir una derrota histórica. El peronismo fue unido en todo el país y obtuvo apenas el 33 por ciento de los votos a nivel nacional. Solo esa cifra le da una dimensión a lo sucedido. Desde que lo fundó el general Juan Domingo Perón en 1945, nunca su movimiento había recibido semejante cachetazo.

El presidente Alberto Fernández, en el final de su discurso, le pidió a la militancia que concurriera a la Plaza de Mayo el próximo miércoles para “celebrar este triunfo como corresponde” (textual).

Si lo ponemos en términos futboleros se podría decir que desde el gobierno intentan bajar un mensaje optimista. Esto es “perdimos el partido de ida 10 a 0, pero la revancha la perdimos 8 a 0. Hemos mejorado”.

Los referentes y candidatos de la coalición gobernante decían antes del domingo que debían saber leer el resultado de las elecciones y el mensaje de la gente. Si este es el camino elegido lo que viene parece no ser sencillo para un país que necesita recuperar la paz y un gobierno que tiene que recomponer su imagen y confianza.

Marcelo Manzatto

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