Los Tábanos: El Pueblo que se cayó del mapa
Por las lluvias no solo están aislados, sino que el agua tapó gran parte del pueblo. Sus pobladores se sienten abandonados por las autoridades. AUDIO
(Marcelo Manzatto) Las abundantes precipitaciones suelen dejar al descubierto muchas historias tristes. Con las inundaciones suelen emerger miserias desconocidas de pueblos olvidados que parecen haber quedado detenidos en el tiempo.
El departamento Vera es una constante de situaciones dolorosas en la que viven muchos de sus pobladores. Tiene que suceder una emergencia sanitaria para que todos hablen de las deficiencias del sistema de salud. Periodos prolongados sin lluvia dejan al descubierto que no tienen agua potable. Lluvias prolongadas sirven para mostrar que, ante la falta de obras de infraestructura, quedan aislados. Serán nota en todos los medios en la coyuntura de cada fenómeno, después volverán a pasar al olvido, incluso para las autoridades gubernamentales, un olvido que lleva décadas de desidia y de promesas incumplidas.
Son pobladores pacíficos. Gente tranquila que se (mal) acostumbró a vivir en la adversidad. No protestan. No cortan calles ni rutas. No se movilizan para reclamar mejores condiciones de vida. Son introvertidos y eso, sin duda, favorece a las autoridades para que ante cualquier emergencia lleguen a esos lugares con un puñado de promesas que jamás cumplirán, saben que después no habrá nadie que les haga un reclamo enérgico de los incumplimientos, ni siquiera aquellos que dicen representar los intereses de la gente que los votó y los puso en un lugar de privilegio.
Los Tábanos es un paraje del Departamento Vera que pertenece a la localidad de Golondrina. Es parte de esa Santa Fe profunda y olvidada que se quedó detenido en el tiempo de la época de La Forestal. Como tantas otros parajes y localidades de la región.
Con las intensas precipitaciones que se registraron en las últimas semanas quedaron aislados. Un tractor puede ser lo único que los comunica con otros pueblos. Pero no solo quedaron aislados. Las calles del pequeño pueblo también quedaron bajo el agua e incluso ingresó en las viviendas.
Se sienten solos y desamparados, pero les cuesta hablar y contar lo que les pasa. La verdad es que tienen miedo a las represalias de las autoridades.
Uno de sus pobladores se animó a relatar las dificultades que tienen en está emergencia y deja al descubierto como viven o mejor dicho, como sobreviven.
No tienen alumbrado público, sufren constantes cortes de energía eléctrica. No hay un solo camino pavimentado ni ripiado, las comunicaciones son dificultosas y no tienen, ni siquiera, agua potable.
Cada testimonio que recogemos con estás situaciones de las condiciones de vida de la gente es un relato siempre desgarrador, doloroso, vergonzante y humillante.
Hace 20 años que escribimos sobre estas mismas cosas. Hace 20 años que denunciamos las condiciones inhumanas en la que viven estos ciudadanos. Da bronca e impotencia porque todos aquellos que manejan una cuota de poder para cambiar la realidad miran para otro lado. “Ustedes tienen mala leche” nos dijo alguna vez un funcionario del gobierno socialista por nuestras notas sobre cómo se vive en el norte del departamento Vera. Esa es la concepción que tienen de las cosas. La realidad está ahí, pero prefieren que quede escondida. Quizá porque a ellos también les de vergüenza aunque después se olviden.

